Las exportaciones de maíz de Argentina podrían marcar una cifra histórica de 34,2 millones de toneladas entre marzo y octubre del ciclo 2025/26. Este volumen superaría la marca previa de 32,5 millones alcanzada en el mismo período de 2020/21, mientras que solo para octubre se proyectan despachos por 3,9 millones de toneladas, lo que representa un 67% por encima de la media habitual para ese mes.

De acuerdo con un relevamiento elaborado por los especialistas Ana Rubicondi, Franco Pennino, Matías Contardi, Bruno Ferrari y Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los compromisos comerciales externos ya se ubican en 39 millones de toneladas. La entidad calcula que las ventas totales hacia el exterior podrían rozar los 45 millones al concluir la campaña. Incluso frente al ingreso de la safrinha brasileña, los envíos locales previstos entre julio y octubre rondan los 17,1 millones de toneladas, un incremento interanual superior a los siete millones.

Este posicionamiento responde en gran medida a los contratiempos que enfrentan los principales abastecedores del grano a nivel internacional. Ucrania, condicionada por los bombardeos rusos y las trabas para navegar en el Mar Negro, despachó apenas 138.000 toneladas en octubre, frente a su promedio habitual superior a 1,5 millones. A su vez, Brasil redujo un 32% sus colocaciones externas entre marzo y septiembre debido al auge de su industria de biocombustibles, destino que absorbió 18,9 millones de toneladas de maíz en los primeros nueve meses del año, según la Agencia Nacional de Petróleo de ese país.

En Estados Unidos, aunque las ventas externas de septiembre crecieron 7,7% interanual al sumar 7,02 millones de toneladas, el ritmo comenzó a enfriarse ante la fuerte demanda interna. Estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sitúan el consumo industrial estadounidense en 177,9 millones de toneladas para el ciclo 2026/27, el nivel más alto en ocho años. Con esta menor oferta disponible de los competidores, el cereal argentino logró precios C&F más de 5% por debajo de otros orígenes en plazas clave de la Unión Europea y Asia.

Pese a este favorable panorama de mercado, los productores locales enfrentan alertas fitosanitarias dentro de sus campos. El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) incrementó su presencia sobre siembras tempranas en las regiones del NOA y NEA, extendiéndose a Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero y Catamarca. La aparición de resistencia biotecnológica en este insecto obliga a rotar agroquímicos y encarece los costos, con el riesgo latente de pérdidas de rendimiento de entre 50% y 60% en los lotes con ataques graves.

En paralelo, el sector mantiene la vigilancia sobre la chicharrita (Dalbulus maidis), plaga que en el ciclo 2023/24 redujo la cosecha nacional de 61 a 46,5 millones de toneladas. Aunque la Red Nacional de Monitoreo detectó una caída en las poblaciones del vector durante la primera mitad de octubre gracias a temperaturas más frías, los técnicos aconsejan sostener los controles en lotes recién emergidos y erradicar los maíces voluntarios para evitar la propagación de enfermedades.

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