El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue escenario de un intenso y urgente debate tras la alarmante situación en Venezuela, donde una presunta acción militar por parte de Estados Unidos culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro. La sesión extraordinaria, convocada para abordar esta grave escalada, puso de manifiesto profundas divisiones en la comunidad internacional respecto a la soberanía nacional y el uso de la fuerza en las relaciones entre Estados. Delegaciones de diversas latitudes expresaron su contundente rechazo a cualquier tipo de injerencia externa, denunciando lo que calificaron como una agresión unilateral que amenaza los cimientos del derecho internacional y la estabilidad regional, con repercusiones potencialmente globales en el orden geopolítico.
Durante las intervenciones, se escucharon múltiples voces que condenaron enérgicamente la agresión, haciendo hincapié en la violación de los principios de no intervención en los asuntos internos de los Estados y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. El concepto de neocolonialismo resurgió en varios discursos, donde se advirtió sobre el peligro de que potencias extranjeras impongan su voluntad sobre naciones soberanas, reviviendo prácticas de dominación que la comunidad internacional se ha esforzado por erradicar. La mayoría de los representantes hizo un llamado casi unánime a la resolución pacífica de las disputas, insistiendo en que el diálogo y la diplomacia son los únicos caminos legítimos para abordar las diferencias y evitar la escalada de conflictos que podrían tener consecuencias devastadoras para la humanidad.
Sin embargo, la unanimidad se vio empañada por algunas posturas que respaldaron la intervención de Washington, argumentando la necesidad de restaurar la democracia o de proteger los derechos humanos en Venezuela, aunque sin especificar la base legal para tal acción. Estas intervenciones minoritarias evidenciaron la complejidad y la polarización del panorama geopolítico actual, donde las interpretaciones sobre la soberanía y la intervención humanitaria chocan frontalmente. La discusión en el máximo órgano de seguridad global subraya la delicadeza del momento y la urgencia de encontrar mecanismos que refuercen la paz y la seguridad internacionales, evitando que este tipo de incidentes sienten precedentes peligrosos para el futuro de las relaciones internacionales y el multilateralismo.
Fuente: news.un.org

