el porvenir de la República Bolivariana de Venezuela, con todas sus complejidades y aspiraciones legítimas, debe ser delineado y establecido de manera exclusiva por sus propios ciudadanos. Esta afirmación categórica refuerza la premisa de que solo el pueblo venezolano posee la legitimidad y la autoridad moral para trazar el sendero que conduzca a la resolución de sus crisis y a la materialización de sus esperanzas. La comunidad internacional, por lo tanto, es instada a reconocer y respaldar esta prerrogativa fundamental, facilitando un entorno que permita a los venezolanos ejercer su voluntad soberana de forma libre, democrática y sin condicionamientos que socaven su capacidad de decisión sobre los asuntos internos y externos que les conciernen directamente.

Fuente: news.un.org

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