La salida de Edinson Cavani en el empate entre Boca Juniors y Racing Club desató un clima tenso en la La Bombonera. Cuando el cartel marcó su reemplazo, una silbatina generalizada bajó desde las tribunas, reflejando el malestar de los hinchas por su rendimiento. Desde el palco, el presidente Juan Román Riquelme optó por aplaudirlo en señal de respaldo.

El descontento venía creciendo desde partidos anteriores. Su cuestionada entrada en calor frente a Platense y algunas decisiones dentro del campo —como frenar un contraataque para cambiar de frente sin destino— profundizaron la impaciencia de los simpatizantes, que expresaron su rechazo cuando el delantero dejó el campo.

Riquelme, atento a cada gesto en un contexto cargado de cámaras y miradas, fue uno de los pocos que manifestó apoyo público al uruguayo, a quien supo destacar como uno de los extranjeros más relevantes que pasaron por el fútbol argentino. Sin embargo, el presente del delantero genera preocupación: en su primera titularidad del año se lo vio sin ritmo, impreciso y lejos de su mejor nivel.

A los 39 años, su trayectoria y su historial goleador ya no alcanzan para compensar un rendimiento irregular en un club de alta exigencia. Aun así, puertas adentro mantiene el respaldo del cuerpo técnico encabezado por Claudio Úbeda y de sus compañeros. Aunque su liderazgo perdió peso tras la llegada de Leandro Paredes, su figura sigue generando respeto en el vestuario.

La posible aparición de Ádam Bareiro abre un nuevo escenario. El delantero paraguayo podría debutar en la Copa Argentina frente a Gimnasia de Chivilcoy y una buena actuación lo posicionaría como alternativa para el puesto de “9” en el próximo compromiso ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza por el Torneo Apertura.

Fuente : TyC Sports

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