La industria automotriz atraviesa semanas de fuerte expectativa y especulaciones ante la falta de precisiones sobre el esquema de importación sin aranceles para modelos híbridos y eléctricos de 2027. La demora administrativa y el reciente posicionamiento internacional del Gobierno nacional generan dudas sobre las condiciones que regirán para las distintas terminales e importadores.

El contexto diplomático sumó un factor clave luego de que la Argentina suscribiera el pasado 7 de octubre en Estados Unidos una Declaración Ministerial Conjunta con otras 13 naciones. Dicho acuerdo busca contrarrestar distorsiones comerciales y excesos estructurales de producción y capacidad, una iniciativa que apunta de manera tácita a China y que podría poner en tela de juicio los beneficios arancelarios otorgados a vehículos procedentes de esa plaza.

En los despachos oficiales, la resolución parece demorada. Allegados al Ejecutivo señalaron que el documento “hace dos semanas que está listo para firmar”, aunque admitieron que “al Estado hay que moverlo”. Al mismo tiempo, los representantes del sector ejercen presión para sostener los volúmenes obtenidos en 2025 y 2026, mientras crece la expectativa ante el posible desembarco de Tesla en el mercado argentino.

Desde el Ministerio de Economía reconocen que la estrategia original presionó a la baja los valores de las automotrices locales, pero admiten desajustes colaterales. Sobre este fenómeno, una fuente del sector puntualizó: “El impacto fue mayor al esperado porque al atrasarse la adjudicación del primer cupo, los autos de 2025 se juntaron con los del cupo 2026. Entonces, en lugar de entrar 50.000 autos por año, entraron 80.000 en medio año y eso desajustó completamente el mercado”.

Representantes de marcas competidoras cuestionaron los efectos de esta intervención en la percepción de los valores de venta al público. “Esos autos tuvieron un subsidio del Gobierno para poder vender a precios por debajo de sus competidores. No es justo pero, sobre todo, no es real, porque ese precio depende del cupo. Si no hubiera cupo, esos autos serían más caros, entonces eso fue forzar la situación. Mientras eran 50.000 en un mercado de 600.000 no era tan preocupante, era menos del 10%. Pero al juntarse dos cupos hoy son el 15% de un mercado que ahora se achicó y es de 530.000”, detallaron desde otra firma.

En medio del hermetismo oficial, circulan versiones sobre un cambio en los parámetros de adjudicación que reemplazaría la división por tecnologías por variables de precio FOB, plazos de entrega, cuota comercial o incluso niveles de fabricación. “Es una locura si hacen eso”, advirtió un directivo importador, quien remarcó: “Porque si privilegian el market share de las marcas estarían premiando a los que ellos mismos permitieron que tengan una cuota de mercado que jamás hubiera tenido sin el cupo. Es lo que quieren las marcas que tuvieron el beneficio de un cupo casi exclusivo durante dos años porque un montón de marcas no podían entrar con un precio FOB tan bajo”.

El mismo referente subrayó que evaluar la producción o la participación histórica perjudicaría a los importadores puros y a firmas sin presencia previa: “Y no tiene mucho sentido tomar como variable la producción porque los importados no tienen producción. Entonces parece que estuvieran haciendo un cupo distinto para los fabricantes que el cupo de los importadores. Y además, si se toma en cuenta la cuota de mercado, eso perjudicaría la entrada de Tesla, porque no vendió nunca autos en Argentina”.

Frente a este escenario, desde el sector sugieren revisar el sistema de asignación de unidades. “Todo esto pasa porque hay un cupo. Lo ideal sería que hagamos como Uruguay. Dependiendo de la tecnología que tenga un modelo, entra con un beneficio u otro y no hay límite de unidades, y si no se puede porque el ACE 14 no lo permite (es el acuerdo de complementación de Argentina y Brasil que expira en junio de 2029), sería bueno que le den la misma cantidad de autos a cada marca y listo. Y el que quiera traer más autos, los tenga que traer fuera de cupo pagando el 35 por ciento. Así no hay ventajas para nadie”, concluyó el empresario.

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