El retroceso de los títulos públicos argentinos tras el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil impulsó el riesgo país hasta los 765 puntos básicos. Este incremento encarece el financiamiento externo y genera incertidumbre sobre la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, cuyo esquema lanzado en julio pasado contemplaba licitar deuda en moneda extranjera en la plaza doméstica para solventar los vencimientos de 2026 y 2027.
Si bien el escenario político del país vecino funcionó como detonante inmediato, especialistas advirtieron que el indicador elaborado por J.P. Morgan ya acumulaba varias semanas en alza. Al respecto, el economista Christian Buteler sostuvo que “la suba del riesgo país no es de hoy, lo de hoy está impulsado por lo que sucede en Brasil, pero lo cierto es que hace más de dos meses sube el riesgo país”. Bajo esta perspectiva, advirtió que “complica el programa financiero que vos tengas más riesgo país cada día”.
Buteler analizó la brecha existente entre las metas declaradas y el objetivo de fondo del Palacio de Hacienda. “El plan mostraba, en teoría, una forma de cubrir los vencimientos sin tener que recurrir al mercado. Pero en realidad la idea era convencer al mercado de que no necesitábamos de él, para después ir a buscarlo y terminar cubriendo los vencimientos”, explicó. Además, remarcó que “una cosa es lo que se plantea y otra lo que busca Caputo; en particular, desde que asumió en 2023, es volver al mercado”, y añadió que “no lo pudo lograr por distintos motivos y, en este momento, además de los problemas internos, se complicó el sector externo”.
El encarecimiento del costo crediticio debilita las previsiones oficiales de captar USD 6.000 millones en 2026 y USD 5.000 millones en 2027 en el mercado local. Sobre este punto, Alejandro Giacoia, economista de EconViews, señaló que “la subida del riesgo país de este lunes tiene que ver con Brasil. Y es una complicación más; pone al Gobierno más lejos de poder emitir deuda en dólares y era una parte de lo que proponía el Gobierno en el programa financiero”. Esta dificultad ya se evidenció con el retiro del Bonar 2029 (AO29) de las subastas recientes, título destinado a conseguir los USD 2.000 millones restantes de este año.
En la misma sintonía se pronunció Nicolás Cappella, sales trader del Grupo IEB, al asegurar que “está claro que no van a emitir más Bonar 2029 para cumplir esa parte del programa financiero a estas tasas”. Respecto al clima regional, describió: “Hoy los activos bajan fuerte por el efecto derrame de la elección de Brasil. El mercado se vuelve más cauto luego de la remontada de Lula”.
Ante la imposibilidad de colocar bonos bajo las condiciones actuales, el equipo económico evalúa vías sustitutas para afrontar los compromisos. Giacoia mencionó que “el Gobierno dice que eso lo puede reemplazar usando el swap con China”, una opción compartida por Cappella, quien consideró que el Ejecutivo “podría usar el swap de China para cubrir esos USD 5.000 millones que faltan cubrir”.
Una segunda posibilidad implicaría la compra directa de divisas al Banco Central por parte del Tesoro para cumplir con los desembolsos. No obstante, Giacoia advirtió que “si no, una alternativa va a ser que tenga que comprarle más reservas al Banco Central”. Este mecanismo añadiría presión a la autoridad monetaria, dado que “eso obligaría a que el Banco Central compre más dólares en el mercado para poder vendérselos al Tesoro y, a su vez, acumular reservas”.

