El desenlace de los comicios presidenciales en Brasil, donde Lula da Silva se impuso en segunda vuelta, desató turbulencias financieras en la plaza local que empujaron a las cotizaciones del dólar a valores sin precedentes. La incertidumbre provocada por el recambio político en el principal socio regional repercutió de inmediato en la demanda de divisas en la plaza argentina.

En el mercado mayorista, la divisa estadounidense sumó su séptima rueda consecutiva en alza al subir 11,50 pesos (0,8%) y quedar en 1.541 pesos, lo que acumula un repunte de 24 pesos o 1,6% en el transcurso de octubre. Durante la jornada se negoció un volumen de contado de 735,2 millones de dólares, al tiempo que el Banco Central situó el límite superior de las bandas cambiarias en 1.946,73 pesos, manteniendo al tipo de cambio interbancario a 405,73 pesos (26,3%) de esa pauta.

Las ventanillas minoristas y el segmento informal también sintieron la presión. La cotización al público del Banco Nación avanzó diez pesos (0,7%) y alcanzó los $1.560 para la venta, mientras que el dólar blue subió en la misma magnitud hasta los 1.575 pesos. En el terreno bursátil, el contado con liquidación sumó 16 pesos para cerrar en un récord de $1.679, marcando una brecha del 9% contra el oficial y de 7,2% frente al MEP, que se ubicó en 1.566 pesos.

El panorama alcista abarcó además a los futuros operados en A3 Mercados, donde se transaron contratos por USD 2.382,4 millones y se observaron subas de entre 0,5% y 1%. Los vencimientos de fin de octubre, los más demandados, treparon 9,5 pesos (0,6%) y concluyeron a 1.544,50 pesos. Frente a este movimiento, Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, explicó: “Dentro de dicho escenario, el dólar mayorista extiende el reacomodamiento que había reanudado recientemente, ahora acercándose a los $1.540. Este movimiento llegó acompañado en las últimas semanas por una aceleración en el ritmo de compras del BCRA, que podría aminorar a corto plazo mientras dure el risk-off en Brasil. Las miradas se centrarán, sobre todo, en la dinámica de las tasas, dado que el cierre de posiciones de carry en Brasil podría trasladarse localmente, más allá de que aquí las apuestas de no residentes resultan desde hace tiempo muy acotadas”.

En el mercado brasileño, la divisa llegó a escalar más del 12% durante la apertura para tocar los 5,60 reales por unidad —su nivel más alto desde enero—, aunque a media tarde recortó el aumento al 9% y se ubicó en 5,41 reales. Al respecto, el presidente y CIO de Vector Investments, Andrés Azicri, señaló: “Si bien creemos que la ya dañada relación bilateral no afecta los canales comerciales, una moneda más débil en Brasil impone una presión adicional sobre un peso que ya viene apreciado. La magnitud inicial en la baja de activos brasileños será considerable, aunque luego la difusión dependerá de las medidas que adopte Lula de cara a un nuevo mandato con una composición parlamentaria muy adversa y una macro debilitada con alta inflación, altísimas tasas de interés y abultado déficit financiero. Lula necesita alianzas y gobernabilidad con partidos de centro que dominan mayorías en ambas cámaras parlamentarias”.

El analista de Mercados LATAM de VT Markets, Alfredo Marentes, consideró que “la victoria de Lula representa una señal de continuidad política, aunque acompañada por una mayor preocupación en torno al gasto público y la posibilidad de que se revierta parcialmente el reciente repunte de la bolsa brasileña”. En adición, el especialista recalcó el impacto directo en la economía argentina: “Para Argentina, Brasil es su principal socio comercial: un real fuerte y un Brasil en crecimiento favorecen las exportaciones argentinas, y un menor riesgo regional ayuda a comprimir el riesgo país”.

Por último, el equipo de Portfolio Personal Inversiones remarcó las consecuencias sobre la competitividad de las exportaciones: “Brasil es nuestro principal socio comercial de manufacturas, lo que lo lleva a representar el 27,7% del índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM que mide el BCRA; la última ponderación disponible es la de agosto). Es por ello que la depreciación del real agrega presión sobre la competitividad cambiaria argentina. El dólar en Brasil sube 10,4%, de $4,98 reales a 5,50 reales. No obstante, la suba acumulada desde el viernes 2 de octubre -antes del triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta y la inherente apreciación que generó- es de 5,6%”.

Desde la misma consultora proyectaron que, “Ceteris paribus (todo lo demás constante) el resto de los tipos de cambio de los socios comerciales, esto se traduciría en una baja de 2,89% en el ITCRM. Así, el índice alcanzaría su menor nivel desde fines de mayo. Más aún, quedaría apenas 0,4% por encima del promedio de noviembre de 2023, previo a la asunción de Milei, y solo 1,5% por encima del promedio de abril de 2025, levantamiento parcial del control de cambios”.

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