La administración de Javier Milei busca acelerar la recuperación de la actividad económica para llegar con mejores perspectivas a los comicios del próximo año. Aunque el tipo de cambio se mantiene calmo y la inflación mensual perforó el piso del 2%, las encuestas ubican la intención de voto oficialista cerca del 38%, un nivel que obligaría a disputar un balotaje incierto. Por ese motivo, el equipo gubernamental apuesta a dinamizar el consumo y el financiamiento interno para consolidar su caudal político.

El frente externo muestra solidez a partir de exportaciones récord, una acumulación constante de reservas en el Banco Central y un saldo comercial favorable que superará los USD 25.000 millones. Este panorama aleja las presiones devaluatorias, aunque el impacto del dinamismo minero y de Vaca Muerta aún no se traduce en mejoras palpables para los grandes centros urbanos. Tras dos trimestres consecutivos de contracción del Producto Bruto Interno, los pronósticos oficiales estiman un rebote del 1,8% hacia el cierre del año, con posibilidades de extender la mejoría al inicio de 2027.

La recomposición del poder adquisitivo constituye una de las prioridades del programa. El retroceso inflacionario ha permitido un incipiente repunte en los salarios del sector formal, el empleo público y la actividad informal, según los registros del INDEC. Como muestra de esta tendencia, el gremio de comercio pactó incrementos del 1,9% mensual hasta fin de año junto a un bono no remunerativo de $ 50.000.

En paralelo, el Poder Ejecutivo dispuso un freno en las tarifas para proteger el ingreso disponible de los hogares frente a los gastos fijos. Se reforzaron los subsidios a las líneas de colectivos bajo jurisdicción nacional durante noviembre, evitando alzas en el área metropolitana. En el rubro de los combustibles, pese a que el presidente de YPF, Horacio Marín, admitió una brecha del 25% frente a un crudo Brent que cotiza arriba de USD 110, la compañía mantendrá sin cambios los valores en surtidor en el corto plazo.

El relanzamiento del crédito conforma el tercer pilar del esquema. La liquidez de los bancos y la baja en la morosidad alientan préstamos hipotecarios mediante recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, a lo que se suma la habilitación oficial para prestar hasta el 15% de los depósitos en dólares a sectores no exportadores. El titular del Banco Central, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning, remarcaron que “están dadas todas las condiciones” para expandir el financiamiento, proceso apuntalado también por refinanciaciones de deudas y rebajas en Ingresos Brutos provinciales.

A nivel financiero, las autoridades destacaron la estabilidad del mercado cambiario tras el impacto del reciente proceso electoral brasileño. El tipo de cambio oficial avanzó apenas 10 pesos y la brecha con el contado con liquidación se situó en el 7%, si bien los títulos de deuda soberana retrocedieron y llevaron el riesgo país por encima de los 800 puntos básicos.

Desde la consultora Quantum Finanzas señalaron: “En Argentina, ni el tipo de cambio oficial ni el CCL prácticamente se movieron con el resultado electoral en Brasil. En lo que va del año el dólar oficial se depreció 5,5% nominal, lo que implicó una apreciación real del 14,5%”. No obstante, la cautela persiste entre los fondos externos, según apuntó Leo Chialva, director de Delphos Investment: “Los administradores de cartera del exterior que siguen Argentina ya perdieron mucho en 2019. Y si no están más el que lo reemplazó sabe que arriesga mucho. Por eso, es difícil que haya compradores fuertes hasta no conocer el resultado de las elecciones el año que viene”.

El panorama hacia adelante suma variables internacionales y domésticas que generan expectativa en la Casa Rosada. La definición en los comicios de Estados Unidos y la evolución del conflicto con Irán podrían incidir en los precios energéticos y en el respaldo crediticio de Washington. Al mismo tiempo, las demoras para consensuar la reforma política con los gobernadores mantienen latente la realización de las PASO, una instancia que podría anticipar tensiones cambiarias si se dilata la reactivación prevista.

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