rúcula, morrón, acelga, hiedra y lechuga. Estos cultivos, símbolos de sustento y vida cotidiana, se convierten en el soporte efímero de una memoria visual, un lienzo vivo que refleja la vulnerabilidad y la resiliencia inherente a la naturaleza y a la existencia humana. Cada vegetal impreso se transforma en un documento frágil y poderoso, una pieza de arte que respira y se degrada, tal como la vida misma bajo presión ambiental.

Los retratos plasmados en esta peculiar galería vegetal pertenecen a vecinos y vecinas de barrios fumigados en la ciudad de Pergamino, una región emblemática por su producción agrícola intensiva en Argentina. La elección de estos sujetos y este lugar no es fortuita; Pergamino ha sido escenario de prolongados conflictos socioambientales, donde el uso extendido de agroquímicos ha generado graves preocupaciones sobre la salud pública y la degradación ecológica. El trabajo de Tealdi, al dar visibilidad a estas comunidades a través de un medio tan íntimo y simbólico, trasciende la mera documentación para convertirse en un acto de testimonio y resistencia. La artista no solo capta la imagen de quienes han sido directamente afectados por la toxicidad ambiental, sino que también los inscribe en un diálogo con la tierra que los sustenta y, a la vez, los enferma, ofreciendo una perspectiva conmovedora sobre la interconexión ineludible entre el destino humano y el de nuestro planeta. Su obra es un llamado urgente a la conciencia sobre las consecuencias de un modelo productivo insostenible y la necesidad de repensar nuestra relación con el entorno natural.

Fuente: agenciatierraviva.com.ar

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