La reducción de la producción, el cierre de empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo reflejan el complejo panorama que atraviesa actualmente la industria del calzado en Argentina. La caída del consumo interno, sumada al crecimiento de las importaciones, ha generado un contexto desfavorable para los fabricantes nacionales, que en muchos casos debieron redefinir sus estrategias para sostener su actividad.
El ingreso de productos extranjeros mostró un fuerte crecimiento durante los últimos años. En 2025 se importaron 51 millones de pares por un valor de 721 millones de dólares, lo que significó un incremento del 38 % en volumen y del 20 % en valor respecto del año anterior. La tendencia continuó durante 2026: entre enero y mayo ingresaron otros 16 millones de pares, acumulando un total de 67 millones de pares importados desde comienzos de 2025.
Mientras tanto, la producción local evidenció una marcada retracción. De acuerdo con los registros oficiales, durante el primer cuatrimestre de 2026 la actividad del sector disminuyó un 24 % en comparación con igual período de 2025 y un 22,1 % respecto de 2024. Asimismo, en 2025 se fabricaron 80,4 millones de pares, volumen que representó una caída del 14,5 % frente a 2024 y del 25,6 % en relación con 2023.
Las dificultades del sector también tuvieron consecuencias sobre el empleo y el entramado empresarial. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 desaparecieron 6.014 puestos de trabajo y dejaron de operar 165 unidades productivas. Algunas compañías optaron por modificar su esquema de funcionamiento. Tal fue el caso de John Foos, que decidió dejar de fabricar en su planta de Beccar para abastecerse mediante productos importados desde Asia. En Córdoba, la empresa Gomas Gaspar, dedicada durante más de tres décadas a la elaboración de suelas y bases para calzado, cerró sus instalaciones. Por su parte, el Grupo Dass, productor de marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics, inició un proceso de ajuste que incluyó el despido de 43 trabajadores. A su vez, Viamo debió recurrir al concurso preventivo de acreedores tras reducir personal y cerrar varios locales.
Las pequeñas y medianas empresas tampoco quedaron al margen de esta situación. Algunas se vieron obligadas a reducir significativamente sus plantillas de trabajadores, disminuir la variedad de productos ofrecidos y concentrarse en segmentos específicos del mercado. También se extendió la práctica de combinar producción nacional con importaciones y la tercerización de determinadas etapas del proceso productivo. A ello se suma la preocupación existente en torno a la finalización de las medidas antidumping aplicadas a China, cuya eliminación podría profundizar las dificultades competitivas de la industria local.
En materia comercial, las ventas del rubro calzado y marroquinería mostraron un desempeño irregular durante 2026. En mayo registraron una disminución interanual del 0,2 % y acumularon una baja del 0,9 % durante los primeros cinco meses del año. No obstante, se observó una recuperación mensual del 3,1 %, impulsada principalmente por promociones, descuentos y facilidades de financiación. El incremento de los costos fijos y la competencia del comercio informal provocaron una fuerte presión sobre la rentabilidad, obligando a numerosos comercios a adelantar liquidaciones para mantener la rotación de mercadería.
Paralelamente, representantes del sector señalaron que los hábitos de consumo han experimentado cambios importantes, especialmente entre los consumidores más jóvenes, donde las tendencias de moda y las compras a través de redes sociales adquieren una influencia cada vez mayor. A pesar del contexto recesivo, la llegada de las bajas temperaturas generó un repunte en las ventas de calzado de invierno, destacándose las botas tipo australianas por su relación entre precio y funcionalidad.
Las entidades empresariales también advierten sobre problemas estructurales que afectan la competitividad de la actividad. Entre ellos se encuentran la elevada carga tributaria, los altos costos laborales, financieros y logísticos, las dificultades para acceder al crédito, la existencia de talleres informales y la competencia desleal derivada del contrabando y la falsificación de productos. Asimismo, sostienen que la flexibilización de las importaciones no estuvo acompañada por políticas destinadas a fortalecer la producción nacional.
Frente a este escenario, desde el sector se plantean distintas alternativas orientadas a preservar la actividad industrial. Entre las propuestas se destacan el fortalecimiento de los controles sobre las plataformas internacionales de comercio electrónico, la implementación de tarifas energéticas diferenciadas para las pequeñas y medianas empresas, el otorgamiento de créditos con tasas subsidiadas para financiar inversiones y capital de trabajo, la reducción de la carga impositiva y el refuerzo de los controles aduaneros con el objetivo de combatir prácticas irregulares. También se reclama la creación de mecanismos de regularización fiscal que permitan evitar la paralización de las empresas y sostener el empleo.

