Las entidades financieras proyectan un incremento en las solicitudes de financiamiento por parte de los hogares durante el último trimestre de 2026, a pesar de que la morosidad se ubica en registros máximos de las últimas dos décadas. De acuerdo con la Encuesta de Condiciones Crediticias que elabora el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la mayor actividad estará concentrada en las tarjetas de crédito, los préstamos hipotecarios y las líneas personales.

Según el informe oficial, “se anticipa un aumento de la demanda de crédito” para esas modalidades de financiamiento, mientras que el segmento prendario “permanecería sin cambios de magnitud”. Esta reactivación del interés de las familias, sin embargo, no implicará facilidades adicionales para acceder al dinero, dado que las entidades planean mantener inalterados sus criterios de aprobación.

El endurecimiento en las exigencias crediticias viene sosteniéndose a la par de la suba de la irregularidad registrada desde 2025. Aunque los atrasos bancarios en las familias marcaron un mínimo descenso al pasar de 12,9% en julio a 12,8% en agosto, el panorama es más complejo en los prestadores no financieros, cuya mora escaló a 33,9% tras 21 meses consecutivos en ascenso. Estos proveedores representan el 17% del crédito total que se destina al sector de los hogares.

Al respecto, la consultora 1816 remarcó que el leve freno en los impagos bancarios “se explicó por un descenso en términos reales de los saldos en mora, algo que no ocurría para ningún mes desde marzo 2024, apenas asumido Milei”. Los analistas observaron además indicadores que anticiparían un alivio adicional en los próximos meses, como el crecimiento de las refinanciaciones y la reducción al 2,7% de la Situación 2 —atrasos de hasta 90 días—, su menor registro desde agosto de 2025.

Por el lado de la oferta, los préstamos hipotecarios se diferenciaron del resto durante el tercer trimestre al mostrar una flexibilización notable, registrando un Índice de Difusión de 22% a favor de condiciones más accesibles. Si bien en esas líneas se ampliaron los montos topes y se redujeron los spreads sobre el fondeo, las entidades acortaron los plazos de cancelación y aplicaron pautas más rígidas en las comisiones de las tarjetas de crédito.

En el sector empresarial, la demanda experimentó una fuerte caída en el tercer trimestre, con un saldo de -35,1% tanto en el total general como en el rubro pyme, y de -19% en grandes firmas. Para el último tramo del año, los bancos esperan una recuperación leve del 7,2% en el interés corporativo que estará impulsada únicamente por las compañías de mayor tamaño (12,2%), mientras los requisitos de otorgamiento se mantendrán neutros para estas últimas y con sesgo restrictivo para las pequeñas y medianas empresas.

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