El sistema bancario proyecta un incremento en la demanda de financiamiento por parte de los hogares durante el cuarto trimestre de 2026, en un escenario donde los atrasos de pago se ubican cerca de sus registros más altos en dos décadas. La previsión surge de la Encuesta de Condiciones Crediticias (ECC) que elabora el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
De acuerdo con el informe oficial, en las líneas hipotecarias, tarjetas y préstamos de consumo “se anticipa un aumento de la demanda de crédito”, mientras que en las alternativas prendarias el interés del público “permanecería sin cambios de magnitud”. A pesar de este panorama más dinámico, las entidades financieras anticiparon que no relajarán los criterios para la aprobación de nuevos préstamos, manteniéndolos estables frente al endurecimiento aplicado desde 2025.
Durante el tercer trimestre, la solicitud de préstamos familiares se había mantenido en terreno neutro. En cuanto a la oferta en ese período, el segmento hipotecario representó la excepción al mostrar una flexibilización relevante, evidenciada en un Índice de Difusión del 22%. Los bancos ampliaron los montos máximos para la compra de viviendas pero acortaron los plazos de cancelación, mientras que en las tarjetas de crédito se observó un ajuste restrictivo en materia de comisiones.
El financiamiento corporativo mostró una dinámica contraria entre julio y septiembre, período en el cual los bancos constataron una fuerte caída en la demanda con un Índice de Difusión general de -35,1%, producto de retracciones de -35,1% en pymes y -19% en grandes firmas. Para el último tramo de 2026, se proyecta una leve recuperación enfocada en las empresas de mayor tamaño, que marcaron un indicador positivo de 12,2%, mientras que las condiciones crediticias para las pymes mantendrán un sesgo restrictivo.
En lo que respecta a la calidad de la cartera de consumo, la mora bancaria de los hogares registró una leve corrección al pasar de 12,9% en julio a 12,8% en agosto. No obstante, en las compañías financieras no bancarias —responsables del 17% del crédito total a familias— la falta de pago trepó al 33,9% tras acumular 21 meses seguidos de subas.
Los especialistas de la consultora 1816 subrayaron que la baja marginal en la irregularidad bancaria “se explicó por un descenso en términos reales de los saldos en mora, algo que no ocurría para ningún mes desde marzo 2024, apenas asumido Milei”. Asimismo, los analistas señalaron que la reducción de las deudas con retrasos menores a 90 días —que cayeron a 2,7% en agosto— sumada a las refinanciaciones vigentes, permite vislumbrar una gradual mejoría estadística que tardará entre dos y ocho meses en consolidarse por los plazos regulatorios vigentes.

