El proceso de desaceleración de los precios en la Argentina parece haber encontrado un límite en torno al 2% mensual. Luego de registrar un 1,7% en agosto y subir al 1,9% en septiembre, los cálculos preliminares de las consultoras privadas para octubre anticipan un comportamiento similar, con estimaciones que se ubican entre el 1,8% y el 2%. El resultado oficial se conocerá el próximo 12 de noviembre, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dé a conocer el índice correspondiente al décimo mes del año.
Especialistas del sector señalan que la dinámica actual se encuentra condicionada por dos factores contrapuestos. Por un lado, la debilidad del consumo interno frena a las empresas a la hora de trasladar mayores costos al consumidor final; por el otro, la inercia de las tarifas reguladas, los combustibles y las variaciones estacionales impiden que el promedio general baje con mayor velocidad.
Desde el centro de estudios Equilibra, el economista Lorenzo Sigaut Gravina calculó que el incremento de octubre rondará el 1,9%, impulsado por subas en verduras e indumentaria que llevaron la variación de la tercera semana al 0,4%, por encima del 0,3% esperado. Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, también proyectó una cifra cercana al 2% mensual, fundamentada en que los alimentos mantuvieron su ritmo previo y las tarifas continuaron ajustándose cerca del 2,3% que promedian los precios regulados.
En tanto, el relevamiento de Eco Go estimó una suba general del 1,8% al 1,9% para octubre, aunque con comportamientos dispares según el rubro. En la tercera semana del mes, los alimentos y bebidas crecieron un 0,59%, traccionados por panificados (2,1%) y frutas (1,7%), mientras que la indumentaria bajó un 1,75% por liquidaciones en calzado y pantalones. En los servicios se destacaron los pasajes aéreos con un alza del 6,4% y los alojamientos con un 5,3%.
De cara al cierre del año, las presiones sobre la carne y la energía generan cautela entre los analistas. La carne mayorista acumuló tres semanas seguidas de subas con un avance del 3,6%, a lo que se suma el arrastre de los precios mayoristas generales, que treparon un 3,2% en septiembre. Al evaluar los próximos meses, Caprarulo señaló: “Para noviembre y diciembre esperamos que la inflación oscile entre 1,7% y 2%”.
Con estas proyecciones, el acumulado anual de 2026 finalizaría en torno al 30% según Eco Go, y entre el 30% y el 31% para Equilibra. Respecto del margen de acción gubernamental para lo que queda del período, el economista Gabriel Caamaño consideró que las opciones son reducidas. “La ventana para bajar la inflación este año ya se cerró; intervenir precios sería contraproducente”, afirmó.
El panorama para 2027 quedará supeditado al escenario político y cambiario, en un año marcado por las elecciones. Sigaut Gravina explicó que una mayor dolarización por la incertidumbre electoral podría presionar la cotización de la divisa hacia el techo de la banda cambiaria, lo que dejaría la inflación de ese año entre el 25% y el 30%, especialmente con un petróleo que supera los USD 110 el barril. Solo un marco internacional calmo, con el crudo en torno a los USD 70, permitiría aspirar a una suba del 20%.
Las expectativas políticas también marcarán el rumbo de las variables financieras. De acuerdo con Sebastián Menescaldi, de Eco Go, si el presidente Javier Milei logra imponerse en primera vuelta el registro podría rondar el 25%, mientras que un escenario de balotaje frente a una fuerza opositora ideológicamente podría empujar el IPC por encima del 35%. A su vez, Caamaño concluyó que clarificar el esquema monetario y una distensión en los conflictos de Medio Oriente resultarán claves para consolidar la tendencia a la baja.

