A contramano de la fuerte recuperación que vivieron las plazas internacionales tras los comicios legislativos en Estados Unidos, los títulos argentinos volvieron a retroceder y empujaron al riesgo país por encima de los 850 puntos básicos, su nivel más alto en el año. La jornada bursátil dejó caídas promedio del 0,5% en la deuda soberana y nuevas bajas en las acciones de las entidades bancarias que cotizan en Nueva York.
El deterioro de los activos locales contrastó con el optimismo exterior, donde el índice Dow Jones trepó casi un 3% y el rendimiento de los bonos norteamericanos a 10 años perforó el piso del 4,90% anual. Este clima favorable estuvo impulsado por el desplome de casi el 8% en el barril de crudo Brent —que cerró en USD 95 frente a los casi 115 de la semana previa— ante la expectativa de una resolución en el conflicto con Irán. En la región, la plaza brasileña también mostró mejor desempeño, con una suba del 1% en el Bovespa y una cotización de 5,46 reales por dólar.
En el mercado atribuyen la resistencia de los inversores a ingresar en activos argentinos al complejo panorama político doméstico. La dispersión de figuras afines al libre mercado, como Javier Milei, Patricia Bullrich y Hernán Lacunza, sumada a la falta de precisiones sobre el postulante del kirchnerismo, despierta temores a una división electoral que incremente las probabilidades de la oposición.
A esta indefinición se suma la duda sobre la continuidad del respaldo internacional. Aunque en 2025 la intervención del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, resultó determinante para frenar una corrida cambiaria mediante la venta de divisas, en la plaza financiera persiste el interrogante sobre si ese acompañamiento hacia Milei se sostendrá firme rumbo al próximo turno electoral.

