La renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado estadounidense, pautada para este martes 3 de noviembre, mantiene en alerta al equipo económico argentino. El desenlace en las urnas incidirá de forma directa sobre las tasas internacionales, la cotización de los hidrocarburos, el régimen arancelario y el respaldo político hacia Javier Milei, en una coyuntura donde el riesgo país trepó el viernes a 791 puntos básicos, su marca más elevada desde octubre de 2025.
El proceso electoral norteamericano se desenvuelve bajo condiciones extraordinarias: un enfrentamiento bélico entre Washington y Teherán de ocho meses de duración, un nuevo endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal (Fed), rendimientos de bonos en niveles no vistos desde 2002 y un esquema arancelario de Donald Trump que resiste pese a cuestionamientos en la Justicia. De acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la conformación que adopte el Capitolio a partir del 3 de enero definirá el rumbo de estas variables críticas.
En el plano energético, la contienda armada iniciada el 28 de febrero mantuvo el barril de crudo Brent por encima de los USD 100 casi todo el año, cotizando actualmente cerca de los USD 114. La interrupción parcial del tráfico en el Estrecho de Ormuz impulsó a compradores de China, Japón, Corea del Sur y el sudeste de Asia a buscar proveedores sustitutos, lo que favoreció ampliamente a los despachos locales.
La extracción argentina de crudo alcanzó en septiembre una cifra inédita de 973.700 barriles por día, a solo 26.300 barriles de la meta del millón que los analistas privados proyectaban recién para 2027 o 2028, según la Secretaría de Energía. El corazón de esta expansión radica en Vaca Muerta, yacimiento neuquino que aportó 698.500 barriles diarios ese mes, representando el 71,7% de la oferta nacional.
Gracias a este dinamismo, la balanza comercial del rubro acumuló un saldo favorable de USD 9.427 millones de enero a septiembre, superando en más de un 20% el registro de todo 2025 a falta de un trimestre. En total, las ventas externas de combustibles y energía sumaron USD 12.452 millones, con un salto interanual del 56,6%, incorporando compradores inéditos como Singapur, Tailandia, Malasia y Vietnam, que aportaron cerca de USD 1.500 millones.
Sin embargo, CEPA advierte sobre la contracara de este fenómeno, ya que la suba del crudo presiona sobre la inflación estadounidense y consolida tasas elevadas que marginan al país del crédito internacional. Según la entidad, “Si los republicanos pierden el martes y Trump profundiza el conflicto para compensar el resultado con una victoria militar, el precio del petróleo podría seguir alto —y con él las exportaciones energéticas argentinas—, pero las condiciones financieras para el país se deteriorarían aún más.”
En materia de política monetaria, la Fed incrementó su tasa de referencia en septiembre en 0,25 puntos porcentuales para situarla en 3,75%, anticipando mayores ajustes. El rendimiento del título del Tesoro norteamericano a diez años llegó a tocar el 5,3% y se ubica actualmente en torno al 5,0%, impulsado por el rojo fiscal de casi 6% del PBI en Estados Unidos, la escalada bélica y el apetito crediticio asociado a la inteligencia artificial.
Frente a este cuadro, el economista Orlando Ferreres, de la firma OJF, consideró que una victoria demócrata en la Cámara baja podría empujar la prima de riesgo: “el riesgo país de Argentina puede aumentar un poco más, pero ya lo ha venido haciendo en parte por ese motivo”. Por el contrario, señaló que si se conserva la distribución actual, el índice “no cambia mayormente e incluso puede bajar algo”.
Ferreres matizó que el deterioro del indicador soberano también obedece a factores domésticos, al argumentar que “la situación económica es de estancamiento, aun cuando se da una recesión técnica por los dos trimestres negativos”. No obstante, prevé una reactivación hacia el cuarto trimestre de la mano de la recomposición salarial, proyectando para 2027 un alza del PBI de entre el 2% y el 3%, con un avance de precios cercano al 21%.
Desde el punto de vista comercial, el régimen aduanero estadounidense conserva alícuotas de hasta el 50% bajo la Sección 232 para rubros como acero y aluminio —que perjudican a la industria local—, además de vehículos, madera, semiconductores y medicamentos, con una tasa efectiva promedio de 11,1%. Para CEPA, una composición parlamentaria con mayoría demócrata pondría bajo la lupa el acuerdo bilateral vigente, el cual contiene quince exigencias para Argentina frente a solo dos compromisos condicionados para la potencia del norte.
Por último, el ámbito político presenta desafíos inmediatos para la administración libertaria, que en la antesala de las legislativas de octubre de 2025 contó con un swap de USD 20.000 millones y la intervención directa de Washington en el mercado cambiario. Aunque el ministro de Economía Luis Caputo y el titular del Tesoro norteamericano Scott Bessent confían en reeditar esa ayuda en 2027, un Congreso dominado por la oposición complicaría las gestiones.
Para el próximo año, el esquema de vencimientos oficiales demanda cubrir obligaciones netas con organismos por USD 4.000 millones —incluyendo USD 2.700 millones con el FMI— y eventuales adquisiciones al Banco Central por USD 12.500 millones. En el Capitolio ya circulan propuestas demócratas como la “No Argentina Bailout Act” y la “American Farmers First Act”, las cuales, si bien no anularían la asistencia por vía ejecutiva, elevarían fuertemente el costo institucional de cualquier rescate financiero en favor de Buenos Aires.

