Binance, el principal exchange de divisas digitales a nivel global, sufrió una vulneración en sus sistemas que generó pérdidas calculadas en USD 6.300 millones, en lo que ya se considera la sustracción más cuantiosa registrada en la industria. La compañía logró intervenir a tiempo para bloquear cerca de USD 3.000 millones con la asistencia de otros actores del mercado, aunque todavía se desconoce la ubicación de los USD 3.300 millones restantes.
Frente a este escenario, la cofundadora de la entidad, Yi He, llevó tranquilidad a la comunidad al garantizar que la firma asumirá “todas las pérdidas derivadas del hackeo”. El episodio volvió a poner bajo la lupa la eficacia de los mecanismos de protección patrimonial y la custodia de los depósitos en el ecosistema de los activos virtuales.
El antecedente reciente más severo había tenido lugar en febrero de 2025, cuando Bybit padeció la extracción de aproximadamente USD 1.500 millones en tokens de ether desde una billetera fría. Aquel incidente demostró que las medidas de almacenamiento fuera de línea no resultan infalibles si los atacantes consiguen vulnerar las credenciales y los procesos de validación de las transferencias.
La cronología de grandes sustracciones incluye además a Poly Network, que en agosto de 2021 sufrió el desvío de USD 610 millones debido a una falla en su protocolo de interoperabilidad, aunque los fondos fueron devueltos casi en su totalidad tras diálogos públicos entre la empresa y el autor del hecho. En marzo de 2022, la red Ronin, asociada al videojuego Axie Infinity, perdió USD 540 millones repartidos entre 173.600 ether y 25,5 millones de USD Coin tras un ataque a sus puentes de conexión entre cadenas de bloques.
Años atrás, en enero de 2018, la japonesa Coincheck experimentó el vaciamiento de una billetera conectada a internet por USD 530 millones en la criptomoneda NEM, caso que la inteligencia surcoreana atribuyó preliminarmente a piratas informáticos de Corea del Norte. No obstante, el colapso más representativo de la primera etapa del sector fue el de Mt. Gox, que entre 2011 y 2014 extravió activos valorados en casi USD 500 millones, lo que condujo a su quiebra en 2014 y dejó sin acceso a su dinero a 24.000 clientes.
En fechas más próximas, la plataforma Bitget reportó el mes pasado un perjuicio de USD 387,5 millones tras corregir una estimación previa de USD 351,6 millones, hecho que su directora ejecutiva, Gracy Chen, atribuyó a la adulteración de información en sistemas internos para habilitar extracciones no autorizadas. Asimismo, en febrero de 2022, el protocolo Wormhole sufrió la emisión irregular de 120.000 tokens equivalentes a ether sin respaldo, lo que representó un quebranto de USD 320 millones que debió ser cubierto por Jump Crypto para evitar pérdidas a los usuarios.

